Vórtice me pareció una novela rarísima, pero que, a medida que la historia se iba desarrollando todo comenzaba a tener sentido, como las piezas de un enorme rompecabezas.

La historia se centra en un oficinista común y corriente, Daniel, quien de pronto comienza a sufrir “ausencias”, momentos en los que no sabe qué es lo que pasa, y que le están llevando a perder a su pareja y su trabajo. Entonces descubre que “él” mismo está poniendo bombas biológicas en los puntos más concurridos de su ciudad (la cual nunca se especifica cuál es), así que tiene sólo tres días para descubrir qué es lo que le sucede y poder salvar al mundo. Me gustaría contar más de la historia, sin dudas, pero eso ya consistiría en spoilear. (…)

La narración es lo suficientemente ágil como para mantenerte enganchado a lo largo de las poco más de doscientas páginas con las que cuenta el libro, a través de saltos temporales para explicar el pasado y de historias secundarias paralelas a la principal, y que se van uniendo poco a poco.

Para finalizar esta reseña, recomiendo Vórtice a todos los amantes de la ciencia ficción y de los thrillers, no los defraudará.